Vuelo de Ryanair FR7335 Barcelona - Bilbao con salida prevista a las 20:20 horas. Es viernes 4 de enero. El avión se sitúa en la pista, listo para despegar. Pero, justo antes de empezar a acelerar, se va la luz y el avión se queda a oscuras. «Se nos comunica que hemos sufrido un fallo eléctrico y que regresamos al stand para que vengan los técnicos y vean a qué es debido», relata una pasajera que por encontrarse en la parte delantera, cerca de la cabina del piloto, escucha cómo «los técnicos dicen que es algo del motor de arranque y que no disponen de la pieza para repararlo, que necesitan un arrancador auxiliar puesto que la APU está averiada». Según este testimonio, «hablan con el aeropuerto, pues Ryanair no dispone de grupo electrógeno propio y debe alquilarlo», algo que no se comunica al pasaje. Con todo, las palabras que dirige el piloto a los viajeros, «más que tranquilizar, por cómo se expresó», preocupaban más aún.
Se acercan dos camiones con «lo que parecían grupos electrógenos auxiliares» y se informa de que el avión ya está en condiciones de volar. No obstante, los que van delante escuchan que la avería persistía y que en Bilbao necesitaban de otros arrancadores porque si no no podrían regresar. El avión vuelve a salir a pista y... «otra vez apagón y sin suministro eléctrico». El piloto informa de que ha surgido una nueva avería derivada de la anterior y que regresamos a stand de nuevo.
«En este punto, el pasaje se empieza a poner nervioso, hay alguna chica con crisis de ansiedad y se llama a un autobús, pues unas diez personas deciden bajar del avión. Ya llevábamos sentados en el aparato más de dos horas y la información que se nos daba no era clara. Esto, unido a la mala fama de la compañía, hacía que la intranquilidad creciese», continúa el relato. Un grupo de pasajeros se acerca a la puerta de la cabina y pide explicaciones, pero «la sobrecargo no hablaba castellano y el azafato era un chico muy joven portugués que intentaba calmar a los pasajeros sin éxito». En consecuencia, «la tensión fue en aumento», recuerda la pasajera, que explica que fue entonces cuando otra docena de pasajeros abandonó el avión.
«Seguimos esperando y escuché que arrancarían como fuese y despegaríamos. Esto no me tranquilizó en absoluto y a otras siete personas que iban junto a mí y también lo oyeron tampoco, por lo que pedimos que acercasen el transporte de nuevo y nos bajamos». La gente que se había bajado se organizó para alquilar coches por grupos y se lanzaron a la carretera para recorrer los 600 kilómetros de distancia que les separaba de su destino. Para entonces, son ya las cinco de la mañana del sábado.
Los que permanecieron en el avión, llegaron a las 00:00 horas a Bilbao, tres horas más tarde de lo previsto. «Me alegro por ellos de que llegasen bien, pero a mí no me inspiraba ninguna confianza seguir en ese avión», comenta esta pasajera que no olvidará jamás esa noche. Además, explica que «a alguno de los que fue a reclamar a ventanilla tras bajarse, le hicieron sentirse como un idiota, palabras literales, y le indicaron que no podía reclamar nada porque había abandonado el avión libremente y sin existir ningún riesgo».
Diversos pasajeros dejaron testimonio de su odisea en Twitter. «Avión de Ryanair BCN/BIO, dos intentos fallidos de arrancar motores, hora y media de espera, pasaje histérico desembarcando», decía Imanol Torres, que se mostraba además indignado con el trato recibido: «Intentaré no coger un avión de Ryanair nunca más, primera y última. Hora y media de espera y ni un vaso de agua».
La verdad de Ryanair
The truth about Ryanair / La vérité sur Ryanair / Die Wahrheit über Ryanair
lunes, 7 de enero de 2013
Los pilotos holandeses exigen una investigación
viernes, 28 de diciembre de 2012
"A PUNTO DE ESTRELLARSE" un avión de Ryanair en Alemania
Aterrizaje al límite de combustible en Budapest, con el aeropuerto cerrado por incendio
Problemas técnicos en el vuelo Birmingham - Malta
jueves, 1 de noviembre de 2012
martes, 30 de octubre de 2012
Aterrizaje de emergencia tras un fuerte olor a queroseno en un vuelo a Barcelona
Problemas técnicos en el vuelo Madrid - Santiago de Compostela
El juzgado de Sueca (Valencia) condena a Ryanair
miércoles, 3 de octubre de 2012
Despegue abortado en Estonia
Un avión de Ryanair (matrícula EI-EBP) que volaba de Tallin a Bremen, abortó el despegue poco después de que el motor derecho impactara con un pájaro. El avión sustituto llegó al destino con 4 horas de retraso.
Muere un pasajero de Ryanair
lunes, 24 de septiembre de 2012
Aterrizaje de emergencia en Berlín
lunes, 17 de septiembre de 2012
Aterrizaje de emergencia en Madrid Barajas
sábado, 15 de septiembre de 2012
Parada de motor y desvío a Barcelona con polémica
El avión de Ryanair que esta tarde volaba de Bristol a Reus (FR8336), ha sufrido una parada de motor antes de aterrizar. El comandante declaró "PAN-PAN", una llamada urgente al controlador, curiosomante sin llegar a declarar emergencia. Finalmente el avión fue desviado al aeropuerto de Barcelona.
jueves, 13 de septiembre de 2012
Aterrizaje de emergencia en Mallorca con 3 heridos
martes, 11 de septiembre de 2012
1.201 incidentes y 15 deficiencias graves en España, sólo de Enero a Junio
Preocupación en Canarias por los incidentes de Ryanair
Ryanair es condenada por la Audiencia Nacional
Ryanair amenaza a Facua por difamación
sábado, 8 de septiembre de 2012
Aterrizaje de emergencia en el vuelo Leeds - Murcia y desvío a Alicante
viernes, 7 de septiembre de 2012
Despresurización de cabina en Madrid (parte II)
Segundo avión de Ryanair en España que sufre este problema en los últimos 5 días. Miguel Ángel Cayuela, pasajero afectado, describe: "A los 40 minutos de despegar, el avión pegó un bote y escuchamos el ruido de los dispositivos del ala. Después desplegaron las máscaras de oxígeno, pero nadie decía nada, la tripulación de cabina andaba despistada, y cuando empezamos el descenso notamos los cambios de presión por la cabina. A algunos nos dolían los oídos y mi mujer empezó a sangrar, la compañía nos prohibió hacer fotos. Una vez en tierra, no apareció nadie de Ryanair. Sólo se puede reclamar por Internet".
Otra pasajera, Laura Gutiérrez, cuenta en primera persona cómo ha ocurrido:
El vuelo se restrasó. Cuando ya estaba subida al avión observo a varios técnicos medoreando alrededor del aparato. Algo no iba bien, pienso. Desde el asiento central en una de las primeras filas del avión, el ruido del motor cuando comenzamos el vuelo era más fuerte de lo normal. Entre los viajeros se percibían las caras de extrañeza, pero... "esto es Ryanair", pensamos. De pronto, sin un aviso de la cabina y ante el asombro de los mismos auxiliares, las mascarillas cayeron disparadas desde el techo del avión. Miramos a los azafatos, tan perdidos como nosotros y entramos en pánico. Una voz nos avisó a través del micrófono: "por favor, colóquense las mascarillas".
Esa fue la única indicación que recibimos en los cerca de tres cuartos de hora de pesadilla que nos quedaban por delante. Es igual, las máscaras no funcionaron durante los diez primeros minutos, respirar era cada vez más difícil y el olor a quemado se hizo insoportable.
Minutos después el avión dio la vuelta y comenzó a descender en picado. La sensación de vértigo era enorme. En un descenso a toda velocidad, pensé que esta vez me había tocado a mi. "Se acabó, te vas a estrellar, Laura", me dije. Algunos lloraban, pero casi todos lo hacían en silencio, para no alarmar al resto. Yo también estaba llorando. Uno imagina muchas veces lo que haría en una situación de vida o muerte, pero lo cierto es que nunca lo sabes hasta que te ves obligado a afrontar la situación. Busqué el móvil entre mis cosas y mandé un mensaje para despedirme de mi familia.
Por fin tocamos tierra firme. Dos camiones de bomberos nos esperaban en la pista. Al menos un azafato ha necesitado asistencia médica también. Yo estaba mareada del estrés y todo el oxígeno que tuve que respirar durante la situación de emergencia. La gente estaba escandalizada, asustada y cabreada con una compañía que no ha dado explicaciones. Como si nada hubiera ocurrido, nos dijeron que otro avión estaba listo para llevarnos hasta Canarias, pero son muchos lo que no quisieron volver a subir.
Otra pasajera, Laura Gutiérrez, cuenta en primera persona cómo ha ocurrido:
El vuelo se restrasó. Cuando ya estaba subida al avión observo a varios técnicos medoreando alrededor del aparato. Algo no iba bien, pienso. Desde el asiento central en una de las primeras filas del avión, el ruido del motor cuando comenzamos el vuelo era más fuerte de lo normal. Entre los viajeros se percibían las caras de extrañeza, pero... "esto es Ryanair", pensamos. De pronto, sin un aviso de la cabina y ante el asombro de los mismos auxiliares, las mascarillas cayeron disparadas desde el techo del avión. Miramos a los azafatos, tan perdidos como nosotros y entramos en pánico. Una voz nos avisó a través del micrófono: "por favor, colóquense las mascarillas".
Esa fue la única indicación que recibimos en los cerca de tres cuartos de hora de pesadilla que nos quedaban por delante. Es igual, las máscaras no funcionaron durante los diez primeros minutos, respirar era cada vez más difícil y el olor a quemado se hizo insoportable.
Minutos después el avión dio la vuelta y comenzó a descender en picado. La sensación de vértigo era enorme. En un descenso a toda velocidad, pensé que esta vez me había tocado a mi. "Se acabó, te vas a estrellar, Laura", me dije. Algunos lloraban, pero casi todos lo hacían en silencio, para no alarmar al resto. Yo también estaba llorando. Uno imagina muchas veces lo que haría en una situación de vida o muerte, pero lo cierto es que nunca lo sabes hasta que te ves obligado a afrontar la situación. Busqué el móvil entre mis cosas y mandé un mensaje para despedirme de mi familia.
Por fin tocamos tierra firme. Dos camiones de bomberos nos esperaban en la pista. Al menos un azafato ha necesitado asistencia médica también. Yo estaba mareada del estrés y todo el oxígeno que tuve que respirar durante la situación de emergencia. La gente estaba escandalizada, asustada y cabreada con una compañía que no ha dado explicaciones. Como si nada hubiera ocurrido, nos dijeron que otro avión estaba listo para llevarnos hasta Canarias, pero son muchos lo que no quisieron volver a subir.
Plaga de chinches en el vuelo Londres - Roma
Un avión de Ryanair que cubría el vuelo Londres - Roma Ciampino, aterrizó en el aeropuerto romano con una plaga de chinches abordo. Los pasajeros tuvieron que ser asistidos en las instalaciones de urgencias médicas por picaduras. Durante el vuelo, numerosos viajeros comenzaron a sentir fuertes picores en las piernas y, una vez asistidos por los médicos del aeropuerto de la capital italiana, descubrieron que la molestia provenía de picaduras de chinches.
Esto es resultado de la nefasta limpieza en los aviones de Ryanair, tal y como se demuestra en el reportaje de cámara oculta "Ryanair: La cara oculta del Low Cost".
Esto es resultado de la nefasta limpieza en los aviones de Ryanair, tal y como se demuestra en el reportaje de cámara oculta "Ryanair: La cara oculta del Low Cost".
Avería en un vuelo de Ryanair entre Croacia y Noruega
Dos nuevos incidentes en Valencia, 4 y 5 de Septiembre
Despresurización de cabina en Madrid
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Un avión de Ryanair pide prioridad para aterrizar en Lanzarote al escasear el combustible
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